Imagínate esta situación: te juntaste con amigos o con la chica que más te gusta, estás preparado para comenzar una larga noche de alcohol con el fin de olvidarte de los estresante que fue toda la semana laboral. Te sientas, preparas algo para comer, acomodas unas cervezas en la mesa y te dispones a tomar. De pronto te das cuenta de que no tienes un abridor a mano..