Camisa Lacoste 2010
Seguramente si tuvieran una abuela que los guíe y les diga: “Querido esa remera no cuesta ni la mitad de lo que pagaste. Te han robado”, uno podría prestar un poco más de atención en dónde y en qué marcas deja sus ahorros. Miles y miles de dólares de más pagados mensualmente por personas que simplemente se fijan en la etiqueta de una prenda y no saben si aquella prenda vale lo que dicen que vale. La respuesta adolescente es “A mi me gusta” ¿Y contra esa respuesta qué podemos decir? Simplemente… suerte.
Entonces para todos los que gustan de la marca y se casan con la marca y hasta son capaces de comprarse una remera blanca lisa con la marca enorme como si sus cuerpos fueran un espacio de publicidad por el cual uno mismo es el que paga para convertirse en ello, cosa que no entiendo y que debería ser diferente, tenemos una camisa realmente LaCcoste.
¿A alguien le queda duda que esta camisa es de Lacoste? ¿Te gusta Lacoste? Entonces esta camisa Lacoste es tuya. Debes tenerla. Debes llevar tu cuerpo recubierto en miles de cocodrilos hambrientos para convertirte casi mágicamente en una especie de pantano atrapa consumidores.
El consumo. Un invento absurdo que todo solemos aplaudir.
Vía | monkeyxen
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