Anillo almohada
Todos estaban durmiendo y creían que yo también lo estaba, pero esperaba que mi padre empiece a roncar para encender la televisión, poner el sistema en “mute” y encender la consola. Veía a Mario aparecer en escena y me volvía loco de alegría. Claro… a la mañana siguiente no me podía levantar y además al llegar del colegio solo quería acostarme a dormir una siesta.
Desde aquella época vengo sosteniendo mi cabeza y mis anillos me marcan la cara cada vez que lo hago. Por eso es que este nuevo invento me pareció fabuloso. Un anillo con una pequeña almohada para que todos los que hacemos esto podamos descansar realmente cómodos apoyados en nuestro puño.
Una idea fantástica.
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